El músico se pondrá este viernes, a las 20, en el Auditorio Nacional, al frente de un ensamble para recrear la obra de Astor Piazzolla de 1974 que, según el tecladista y arreglador, tendió un puente entre el tango y el rock progresivo de moda en la época.

Fuente: Agencia Telam

En el marco del ciclo “Discos esenciales”, una de las iniciativas del Centro Cultural Kirchner (CCK) para celebrar el centenario de Astor Piazzolla, el músico Juan “Pollo” Raffo se pondrá el próximo 27 de agosto, a las 20, en el Auditorio Nacional, al frente de un ensamble para recrear “Libertango”, la obra de 1974 que según el tecladista y arreglador tendió un puente entre el tango y el rock progresivo de moda en la época. “`Libertango´ fue un disco que me golpeó mucho. Tuvo un importante impacto emocional en mí porque juntó a la persona que era percibida como la renovación frente a la tradición del tango con la música que sentía que era la de mi generación”, dijo el músico a Télam, al referirse al material que abordará en el concierto, que también se transmitirá vía streaming por las redes oficiales del CCK y por la plataforma Cont.ar. El recital será parte de un ciclo que ya tuvo al sexteto de Jorge Retamoza con su lectura de “Reunión cumbre”, el registro de la unión de Piazzolla con Gerry Mulligan; a Vibraphonissimo, con “The New Tango”, la placa que lo reunió con Gary Burton; y que próximamente también contará con las intervenciones de Walter Ríos y de Juan Pablo Navarro, cada uno con otros dos álbumes claves. El ciclo, a su vez, forma parte del proyecto “Piazzolla 100”, una serie de propuestas artísticas del centro cultural a lo largo de todo el año para celebrar el centenario del nacimiento del influyente músico. Para “Libertango”, Raffo, quien se hará cargo de los teclados eléctricos, las adaptaciones y la dirección, conformó un ensamble integrado por Fernando Lerman, en flautas; Martín Pantyrer, en clarinetes; Lautaro Greco, en bandoneón; Elizabeth Ridolfi, en viola; María Laura Antonelli, en piano; Tomás Pagano, en bajo eléctrico; y Rodrigo Genni, en batería y samples. De esta manera, intentará cubrir el espectro sonoro de un disco que, no solo contiene dos clásicos de Piazzolla como el tema que da nombre a la placa y una nueva lectura de “Adiós Nonino”, sino que además presenta algunas particularidades por el contexto en que fue registrado. “Fue el primer disco que hizo en Italia, cuando cerró un contrato con el productor Aldo Pagani para hacer una serie de discos y giras por Europa. Entonces consensuaron un tipo de sonido más internacional, si se quiere, con el uso de instrumentos eléctricos. Por lo que leí, él estaba muy atento a lo que estaba pasando con la escena musical, sobre todo lo que consumía la gente joven”, recordó Raffo. "La idea del proyecto no es hacer una lectura libre, sino lo más respetuosa al original posible. Cualquier versión que uno haga, empalidece ante la original." POLLO RAFFO “Ahí me enganché yo porque era adolescente y estaba en plena escucha de esa música que estaba registrando Piazzolla en ese momento”, añadió el músico, quien destacó que para esa ocasión armó un ensamble “similar al octeto que armó aquí al regresar”. Télam: ¿Cuál fue el principal objetivo que te planteaste al recibir esta propuesta de versionar “Libertango”? ¿Hacer una lectura propia o respetar el original a rajatabla? Pollo Raffo: La idea del proyecto no es hacer una lectura libre, sino lo más respetuosa al original posible. Cualquier versión que uno haga, empalidece ante la original. Es difícil separar la música de Piazzolla de Piazzolla tocándola. Es una impronta muy fuerte y versionar eso implica caer en algo muy parecido al original que perderá en la comparación. Pero yo rápidamente me saqué eso de encima. No voy a hacer una versión que compita con la original. Será algo similar, leído con una paleta de colores un poco distinta y tocada por músicos con 'backgrounds' diferentes al de los músicos que tocaron en el disco. T: ¿Qué cosas respetaste a la hora de hacer los arreglos y qué cosas abordaste de manera distinta? PR: Una de las cosas que más noté en el disco es que hay una presencia hegemónica del bandoneón, que no sé si pasa en otros discos. Es como si no hubiera confiado en los sesionistas italianos. Es posible que el carácter tanguero se lo haya reservado para sí mismo y, entonces, repartió poco el juego del rol principal con el resto de los instrumentos. A tal punto que el bandoneón suena todo el tiempo, incluso hay sobregrabaciones y hace contrapuntos, algo que no ocurre en otros discos. Detectado eso, la primera cuestión para mí fue repartir esas partes en otros instrumentos. T: ¿Cómo resolviste eso? PR: Partí de la base de bajo y batería, para después tener un bandoneón; las partes de flautas las resolví con flautas y clarinetes cubriendo todos los registros posibles; con la viola incluí un instrumento de arco, que es algo que está presente en todos los discos de Piazzolla pero en este solo había cuerdas como acompañamiento, no en carácter solista. El piano y el bandoneón estarían llevando el mayor peso de la sonoridad tradicional del tango y con los teclados, yo incorporo un sonido más rocker, con más distorsión, pensando en organistas de esa época, como Keith Emerson o Jon Lord. Mi set es el más cercano al rock progresivo de la época. T: En ese reparto de roles más equitativo, ¿priorizaste alguna sonoridad en particular? PR: Lo que me parece es que independientemente de los instrumentos, todos los que estamos tocando tenemos noción de cómo se toca “tangueramente”, a diferencia de lo que ocurre en el disco. Entonces, no es que vos tenés solo dos instrumentos que son colores presentes en el tango, como el piano y el bandoneón. Acá los instrumentos que no son tradicionales en el tango, son ejecutados por músicos que conocen el carácter del tango y de la música de Astor Piazzolla. T: ¿Entonces podemos decir que el aspecto original lo daría más la intencionalidad en las ejecuciones que el rol de cada instrumento? PR: Ya el hecho de hacer la misma música pero con el rol protagónico de cada sección más repartido entre los instrumentos y con instrumentistas que conocen el lenguaje del tango, pero también la música de esa época, como el rock progresivo y el jazz rock, me da la clave de que va a funcionar bien. No hay que olvidar que la idea es releer el disco pero no hacer una lectura completamente libre. Tiene que ser una versión fiel a la original y que tenga algún rasgo de originalidad. Es interesante la idea.

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